ESTRASBURGO. – En una decisión que marca un punto de inflexión para la política comercial de la Unión Europea, el Parlamento Europeo ha bloqueado de forma inesperada la ratificación del acuerdo de libre comercio con Mercosur. La Eurocámara ha optado por elevar el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), una maniobra que congela indefinidamente un pacto que llevaba más de dos décadas en negociación.
Un revés judicial a la estrategia de Bruselas
La parálisis responde a las dudas legales planteadas por varios grupos parlamentarios sobre la compatibilidad del acuerdo con la normativa climática y de derechos humanos de la UE. Al enviar el texto a la justicia europea, los eurodiputados buscan que el tribunal determine si las cláusulas de salvaguardia ambiental —especialmente las referidas a la deforestación del Amazonas— tienen carácter vinculante o son insuficientes frente al derecho comunitario.
Este movimiento supone un duro golpe para la Comisión Europea, que había redoblado sus esfuerzos en los últimos meses para cerrar el pacto antes de que el calendario electoral o los cambios políticos en Latinoamérica complicaran aún más el escenario.
Las claves de la ruptura:
- El factor ambiental: El bloque de los Verdes y parte de los Socialistas insisten en que el acuerdo, tal como está redactado, no ofrece garantías reales contra el cambio climático y podría fomentar la competencia desleal de productos agrícolas que no cumplen los estándares europeos.
- Soberanía y Justicia: El envío al TJUE supone, en la práctica, un retraso de al menos 18 a 24 meses. Durante este tiempo, no se podrá realizar ningún trámite de firma o ratificación, lo que deja el tratado en un «limbo jurídico».
- Presión del sector agrario: La decisión coincide con una oleada de protestas de agricultores en varios países de la UE (especialmente en Francia e Irlanda), quienes ven en el acuerdo con Mercosur una amenaza directa a su supervivencia económica.
Incertidumbre en el Cono Sur
La noticia ha sido recibida con decepción en las capitales de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Fuentes diplomáticas sugieren que este nuevo obstáculo podría llevar a los países sudamericanos a buscar alianzas alternativas con otras potencias, como China, ante lo que perciben como una «falta de voluntad política» de Europa para materializar la integración comercial.
Con la pelota ahora en el tejado de Luxemburgo (sede del TJUE), el acuerdo comercial más ambicioso de la historia de la UE queda suspendido, dejando en el aire la creación de un mercado de más de 800 millones de consumidores.
