La viruela del mono, también conocida como mpox, es una enfermedad infecciosa causada por un virus del mismo nombre perteneciente a la familia Orthopoxvirus. Aunque durante décadas fue una afección rara y localizada en regiones de África, en los últimos años ha experimentado brotes en diversos países, generando preocupación global.
Comprender cómo se contagia la viruela del mono es clave para prevenir nuevos casos y evitar su propagación. En este artículo te explicamos con detalle las vías de transmisión, los factores de riesgo, los síntomas más comunes y las medidas más eficaces para protegerte.
Qué es la viruela del mono
El virus de la viruela del mono fue identificado por primera vez en 1958 en colonias de monos de laboratorio, aunque los primeros casos humanos se registraron en 1970 en la República Democrática del Congo.
Se trata de una enfermedad zoonótica, es decir, que se transmite de animales a personas, y también puede propagarse entre humanos. Aunque su nombre sugiere relación con la viruela humana, el virus es menos agresivo y su tasa de mortalidad es mucho menor.
Aun así, es una infección que requiere vigilancia médica, sobre todo en personas inmunodeprimidas o con patologías previas.
Cómo se contagia la viruela del mono entre personas
El contagio de la viruela del mono se produce principalmente por contacto directo con una persona infectada o con materiales contaminados. A diferencia de otros virus respiratorios, no se transmite con tanta facilidad por el aire, pero sí mediante fluidos o lesiones cutáneas.
Las principales formas de transmisión son:
- 🧍♂️ Contacto directo con lesiones en la piel o mucosas:
Es la vía más frecuente. El virus se encuentra en las erupciones o ampollas que aparecen durante la enfermedad. Tocar estas lesiones sin protección puede causar el contagio. - 💋 Fluidos corporales:
Se ha comprobado que la transmisión puede darse a través de secreciones orales, respiratorias o genitales, sobre todo durante el contacto íntimo o sexual. - 🛏️ Objetos contaminados:
Ropa, toallas, sábanas o utensilios que hayan estado en contacto con un paciente pueden mantener el virus durante horas. Si una persona los toca y luego se lleva las manos a los ojos, nariz o boca, puede infectarse. - 😷 Gotículas respiratorias:
En casos de contacto muy estrecho y prolongado, el virus puede pasar mediante microgotas respiratorias emitidas al hablar, toser o estornudar. Sin embargo, esta vía es menos común y requiere proximidad física.
En resumen, la viruela del mono se contagia por contacto directo y cercano, no tanto por exposición casual o a distancia.
Contagio por vía sexual
Una de las principales conclusiones de los brotes recientes es que muchos casos se han dado durante contactos sexuales o íntimos, especialmente entre hombres que mantienen relaciones con hombres.
Aunque la viruela del mono no se considera una infección de transmisión sexual clásica, sí puede propagarse durante las relaciones debido al intercambio de fluidos y al contacto piel con piel.
Por ello, el uso del preservativo y evitar el contacto con lesiones visibles son medidas importantes para reducir el riesgo.
Cómo se contagia la viruela del mono de animal a humano
Además del contagio entre personas, la viruela del mono también puede transmitirse de animales infectados a humanos, especialmente en zonas rurales de África central y occidental.
El virus puede encontrarse en:
- Roedores (ardillas, ratas, lirones africanos).
- Monos u otros primates.
El contagio ocurre cuando una persona manipula, caza o consume carne de animales infectados sin la debida precaución. También puede producirse al ser mordido o arañado por un animal portador del virus.
Por eso, se recomienda evitar el contacto con fauna salvaje o con animales que muestren lesiones cutáneas sospechosas.
Periodo de incubación y contagio
El periodo de incubación (tiempo entre la exposición y la aparición de síntomas) suele oscilar entre 6 y 13 días, aunque puede variar de 5 a 21.
Una persona infectada es contagiosa desde el inicio de los síntomas —cuando aparece fiebre, dolor muscular o erupciones— y hasta que todas las lesiones se han secado y formado costras.
Esto significa que incluso cuando las ampollas están cicatrizando, el virus sigue presente, por lo que se debe mantener aislamiento hasta la recuperación completa.
Síntomas principales de la viruela del mono
Reconocer los síntomas a tiempo ayuda a evitar la propagación del virus. Los más frecuentes son:
- Fiebre alta.
- Dolor de cabeza intenso.
- Dolores musculares y articulares.
- Inflamación de los ganglios linfáticos.
- Erupciones o lesiones en la piel (cara, manos, genitales, pies).
- Cansancio extremo.
Las erupciones pasan por distintas fases: máculas (manchas), pápulas (bultos), vesículas (ampollas con líquido), pústulas y costras.
En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen en 2 a 4 semanas, aunque algunos pacientes pueden requerir atención hospitalaria si desarrollan complicaciones.
Cómo prevenir el contagio de la viruela del mono
La prevención es la mejor herramienta para frenar la propagación del virus. Aquí te mostramos algunas medidas recomendadas por la OMS y las autoridades sanitarias:
- Evita el contacto directo con personas con síntomas o lesiones visibles.
- Usa mascarilla si convives o cuidas a alguien infectado.
- Lávate las manos frecuentemente con agua y jabón o gel hidroalcohólico.
- No compartas objetos personales, toallas ni ropa de cama.
- Desinfecta superficies que hayan estado en contacto con fluidos corporales.
- Evita el contacto íntimo o sexual con personas que presenten erupciones.
- Vacúnate si perteneces a un grupo de riesgo o si las autoridades lo recomiendan.
Estas medidas reducen considerablemente las posibilidades de contagio, incluso en entornos con brotes activos.
Vacunación contra la viruela del mono
Aunque no existe una vacuna específica creada exclusivamente para la viruela del mono, se ha comprobado que las vacunas contra la viruela humana (como Imvanex o Jynneos) ofrecen una protección del 80 al 85 % frente al virus.
En España y otros países europeos, se ha utilizado esta vacuna en personas con alto riesgo de exposición, como trabajadores sanitarios o contactos estrechos de casos confirmados.
La vacunación preventiva o “postexposición” (dentro de los 4 días posteriores al contacto) puede evitar el desarrollo de la enfermedad o reducir su gravedad.
Qué hacer si has estado en contacto con un caso positivo
Si sospechas que has estado en contacto con alguien infectado, sigue estos pasos:
- Vigila tus síntomas durante los siguientes 21 días.
- Evita el contacto físico cercano con otras personas.
- Informa a las autoridades sanitarias o a tu centro de salud.
- No te automediques ni manipules las lesiones.
- Si aparecen erupciones, cubre las zonas afectadas y utiliza mascarilla.
El aislamiento y la notificación temprana ayudan a cortar la cadena de transmisión.
Tratamiento y recuperación
La mayoría de los casos son leves y se tratan con reposo, hidratación y medicamentos para la fiebre o el dolor.
En algunos casos, se emplean antivirales como tecovirimat, que ha mostrado eficacia frente al virus y se reserva para pacientes con complicaciones.
Durante la recuperación, es importante mantener una buena higiene, evitar rascar las lesiones y seguir las indicaciones médicas hasta que las costras se desprendan por completo.
Diferencias entre la viruela del mono y otras infecciones
La viruela del mono puede confundirse con enfermedades que presentan erupciones cutáneas, como varicela, sarampión o herpes. Sin embargo, se diferencia por:
- La inflamación de los ganglios linfáticos, característica del mpox.
- Lesiones más profundas y uniformes.
- Fiebre y malestar más intensos.
Si aparecen síntomas compatibles, siempre se debe acudir al médico para confirmar el diagnóstico mediante análisis PCR o pruebas serológicas.
Situación actual y evolución
Desde 2022, la viruela del mono ha pasado de ser una enfermedad exótica a una infección emergente con presencia en varios continentes. Aunque los casos han disminuido, la OMS sigue considerando el virus una amenaza de salud pública por su capacidad de propagarse en comunidades específicas.
Los sistemas sanitarios continúan reforzando la vigilancia epidemiológica y promoviendo campañas informativas para evitar nuevos brotes.
Reflexión final
Entender cómo se contagia la viruela del mono es esencial para protegerse y proteger a los demás. Aunque el virus no se transmite tan fácilmente como la gripe o el COVID-19, el contacto directo sigue siendo una vía efectiva de propagación.
La prevención, la vacunación y la detección temprana son las mejores herramientas para controlar la enfermedad. Mantener hábitos de higiene, evitar el contacto con lesiones sospechosas y acudir al médico ante los primeros síntomas puede marcar la diferencia.
La viruela del mono no debe causar alarma, pero sí responsabilidad. La información, más que el miedo, es la clave para frenar su avance.
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